Después de mi primera visita a la naturaleza para buscar setas no pudo ser más generoso conmigo el otoño obsequiándome con un par de boletus-la clasificación la dejo en manos de l@s expert@s- y como es natural mi intención se centraba en acompañar estos excelentes hongos con una sabrosa carne.
El pasado jueves surgió espontáneamente la oportunidad de ver cumplidos mis deseos cuando estando en la Carnicería Ignacio en la Avenida de Finisterre en A Coruña, una señora le preguntaba a mi carnicero favorito que tal eran unas hermosas chuletas de cerdo gallego criado de forma tradicional y alimentado con castañas. Cuando escuché la palabra castañas no dudé un solo instante en centrar toda mi atención en la respuesta que Ignacio  le decía a su clienta: – la carne es muy sabrosa y la diferencia de precio es muy pequeña. ¿Serán duras Ignacio?, preguntaba la señora e Ignacio le decía: -Fíjese usted en el veteado de la carne, son muy tiernas no lo dude y además la carne es muy jugosa.
Alea jacta est” me dije a mi mismo, boletus, castañas, cerdo gallego criado de forma tradicional con cereales y castañas, me parece una excelente combinación de ingredientes para disfrutar de la cocina de una forma sencilla y al mismo tiempo dedicar mi receta no sólo al buen hacer de Selecta Coren sino también a Conchi Zúñiga, mi querida amiga y compañera bloguera cocinera, que construye día a día a través de Cocinando Setas un apetitoso e ilustrativo espacio para compartir con todas las personas que así lo deseen la ilimitada cultura gastronómica de un país que está para comérselo-no lo puedo evitar, me encanta esta frase- y al mismo tiempo, el apasionante mundo de los hongos y la micología. 
 
Conchi sin saberlo ya me había aportado y compartido de una forma generosa la información necesaria para cocinar los boletus, útil información a la que accedí a través de una de sus recetas  así que sólo tenía que centrarme en las castañas y en dejar en su punto las estupendas chuletas de cerdo.
 
Nunca me cansaré de repetirlo queridos amigos: Compartan, compartan, sean vuestras mercedes ampliamente generosas siempre porque cada día estoy más convencido de que cuando se comparte se gana a pesar de los pesares, jajajajajaja ;).
 
Querida Conchi, musa que inspiras mi cocina cuando las deliciosas setas están presentes en ella, yo te dedico con cariño en este otoño aderezado de ricas castañas esta sencilla receta y te confieso a ti y a todos nuestros amigos que hemos disfrutado mucho en familia de este sabroso plato de nuestra cocina tradicional, cocina que para este amateur de los fogones es la mejor de nuestras cocinas.

  
Ingredientes:

3 chuletas de cerdo criado en Galicia de forma tradicional, alimentados con cereales y castañas.
Boletus.
Castañas de Galicia cocidas con un poquito de sal gruesa.
2 dientes de ajo rojo.
Abundante perejil.
Pimienta negra.
Aceite de oliva virgen extra de Córdoba.
Sal.

Preparación:
1º.- Con un paño humedecido en agua fría limpiamos suavemente los boletus y eliminamos todo resto de tierra.
2º.- Con un cuchillo bien afilado cortamos los boletus en láminas de unos 5 milímetros de grosor en sentido vertical desde la parte inferior del pie hacia el sombrero y los reservamos con las castañas sin piel que ya hemos cocido previamente en agua con sal. Para este plato no recomiendo que cozáis las castañas con fiuncho (hinojo) dado que el sabor que debe predominar es el de los boletus y la sabrosa carne de cerdo.
3º.- En una fuente de horno situamos los boletus con los ajos y el perejil bien picaditos, salpimentamos a nuestro gusto y añadimos una cucharada de vino Fino y un generoso chorro de sabroso aceite de oliva virgen extra.
4º.- Precalentamos el horno a 180ºC y horneamos los boletus durante unos 20 minutos aproximadamente removiendo despacio de vez en cuando nuestros deliciosos ingredientes.
5º.- Sobre una plancha eléctrica que previamente hemos calentado a potencia máxima y sobre la que hemos añadido un poquito de sal gruesa y un chorrito de aceite de oliva virgen extra, sellaremos ligeramente las chuletas de cerdo con un poquito de sal en escamas a nuestro gusto hasta que adquieran un bonito color dorado.
Me alegro de compartir con todos vosotros un plato sencillo y muy sabroso de nuestra cocina tradicional porque estoy completamente seguro que si os animáis a cocinar estos ingredientes que se muestran apetitosos antes vuestros ojos, os acordaréis de mí con cariño, sobre todo cuando mojéis una y otra vez un sabroso pan gallego en la aromática y  deliciosa salsa que se ha formado en el fondo de la fuente donde hemos horneado estos excelentes hongos que el generoso otoño me ha obsequiado.
Y de postre para celebrarlo, unas exquisitas castañas cocidas con su piel -muchas gracias Pili y Ramón por este dulce regalo – en agua, sal gruesa y fiuncho (hinojo), ricas castañas de mi querida tierra gallega para mordisquearlas y degustarlas sin prisa alguna como cuando éramos niños y maridadas con un chupito de Brandy Reserva Gran Duque de Alba-muchas gracias Josecho por este excelente Brandy con el que brindo por tu salud-, licencia extraordinaria que se ha tomado un servidor amante del buen vino en esta singular y feliz ocasión para celebrar la generosidad de este otoño conmigo.
Os deseo un feliz fin de semana amigos, que la salud y la fuerza os acompañen siempre.
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