Como os comentaba hace pocos días en mi galería de Instagram, parece mentira que los prejuicios, el déficit cultural de nuestro país en materia de alimentación saludable y otros factores del mercado hayan causado un descenso considerable desde hace bastantes años en el consumo de carne de conejo en nuestro país.

” Seguimos ofreciendo de forma mayoritaria el formato de canal entera, ya sea en envase flow-pack o a granel. Es nuestro principal formato distribución, pero estamos claramente retrasados en comparación con otras carnes como pollo y cerdo. Habríamos de estudiar el caso del pavo, que es una de las pocas carnes con crecimiento en el mercado Español y a nivel europeo. Los formatos troceados, elaborados y cocinados están muy abandonados, sobre todo los dos últimos, situación que produce una retroalimentación negativa y que al principio cuando hay oferta muchos consumidores lo prueban pero no continúan a menos que se oferten continuamente productos nuevos que atraigan el consumo, que implica costes elevados. “

Fuente consultada: Agri News.es

Hoy comparto con vosotros una receta sencilla de nuestra querida cocina tradicional dedicada al conejo al ajillo. Confío en que sea de vuestro agrado y os animéis a cocinar y a consumir en vuestros hogares una carne tierna, jugosa, económica, sabrosa y saludable.

Ingredientes:

1 Kg de carne de conejo.
1 Cabeza de ajos morados.
Aceite de Oliva Virgen Extra (A.O.V.E)
1 cucharada de vinagre balsámico blanco (opcional).
Harina.
1/2 vaso (tamaño tipo sidra) de vino blanco de calidad.
Pimienta negra.
Tomillo fresco o seco.
Sal.

Preparación:

Le pedimos a nuestro carnicero que nos corte el conejo en pequeños trozos para poder dorarlo con facilidad en nuestra sartén o cazuela. Atemperamos la carne si ha estado en el frigorífico con una hora de antelación y salpimentamos con pimienta negra recién molida y sal. Reservamos.

En una cazuela vertemos suficiente A.O.V.E  hasta cubrir el fondo para poder dorar los pedazos de conejo. Pelamos los dientes de ajos morados y los machacamos con la palma de la mano o con un cuchillo cebollero sobre una tabla de cocina. Reservamos.

Introducimos los trozos de conejo en una bolsa de vacío en la que hemos introducido previamente harina suficiente parar enharinar la carne. Cerramos la bosa y comenzamos a moverla en todas direcciones. De esta forma, evitaremos manchar innecesariamente la cocina con la harina. Reservamos.

Situamos la cazuela en la vitro a fuego moderado – 6 en vitro- y añadimos los ajos en frío con la finalidad de aromatizar el aceite al máximo con el agradable aroma de los ajos. Iremos dorando poquito a poco los ajos sin acelerar el proceso en ningún momento. Cuando los ajos adquieran un bonito color doradito, los retiramos y reservamos.

Comenzamos a dorar los trozos de conejo por grupos pequeños -no deseamos que se cuezan en el aceite- a fuego fuerte -7-8- en vitro hasta que adquieran un bonito color dorado. Incorporamos toda la carne de conejo cuando esté doradita a la cazuela, el vino y la cucharada de vinagre. Comenzamos a cocer la carne a fuego fuerte hasta que el alcohol del vino se reduzca. Reducimos la temperatura en la vitro – 4 -, rociamos con tomillo a nuestro gusto -no demasiado-, distribuimos los ajos por la cazuela y mantendremos cociendo la carne con la cazuela tapada a fuego lento hasta que esté tierna (30 minutos más o menos).

Serviremos a nuestros comensales acompañando la carne con patatas fritas de Coristanco o un rico y aromático arroz Basmati.

Recomendación: Antes de tapar la cazuela, cubrirla previamente con un paño de cocina del tipo que utilizamos para hacer requesón.

Os deseo un feliz viernes y un feliz fin de semana queridos amigos. Carpe diem.

Otras formas de cocinar el conejo en el siguiente  enlace : Recetas de conejo